Analista destaca aporte de construcción al PIB

Al tiempo de mencionar que la proyección para 2018 será de un crecimiento del PIB en torno al 3,7% en el país, con inflación del 4% y tipo de cambio a G. 5.800, el analista económico Amílcar Ferreira destacó a la construcción como nuevo motor de la economía, puesto que en 2016 su crecimiento fue del 18%.

El especialista brindó un panorama de la coyuntura económica en el marco de los 15 años de la Cámara Paraguaya de Exportadores (Capex), cuyo titular, César Ros, destacó que el sector tiene una fluida articulación, “con el fin de incidir en la formulación de políticas de Estado que proyecten nuestro crecimiento de manera sostenible y sustentable”, según dijo.

Además de la construcción, que creció de manera muy significativa, también el analista hizo referencia al segmento de hoteles y restaurantes, que con 4,7% de crecimiento este año también se posiciona dentro del aporte a la economía.

Con esto, Ferreira destacó que se está comenzando a diversificar lo referente a la participación del PIB, ya que luego del boom agroexportador y cuando cayeron en el mercado internacional los precios de los comidities, se tuvo que apostar a las obras de infraestructura y a otras vertientes, principalmente desde 2014 hasta la actualidad.

Al hacer referencia a la estabilidad macroeconómica que experimenta el país ya desde hace más de diez años, respecto de los vaivenes de la región, dijo que Paraguay aún conserva lo que se llama el triple 10, es decir la tasa de los impuestos no superiores al 10%, anticipando que a su entender no se producirá ninguna reforma tributaria que varíe las cantidades, por lo menos en cinco años.

También destacó que el debate preeleccionario actual no tiene ribetes intensos en cuanto a los modelos económicos que pretenden llevar adelante los principales candidatos, y que en general existe consenso en mantener la estructura y el modelo económico.

Según sus perspectivas, también podría ir creciendo el interés de los capitales brasileños en seguir instalando industrias en el país, aprovechando la coyuntura más favorable y haciendo frente a lo que se denomina como “costo Brasil”; es decir, la carga impositiva y las normas que desalientan la inversión en su propio país.