Hay un reclamo cada vez más fuerte contra el contrabando de tomate

La Asociación de Comerciantes e Importadores del Mercado de Abasto de Asunción hace un desesperado reclamo a organismos del Estado a fin de frenar el contrabando de tomate, que perjudica tanto a ellos como a productores.

El referido reclamo lo hicieron a través de una nota dirigida a responsables del Detave, Delitos Económicos de la Policía y la Armada.

Exigen a estas instituciones que cumplan sus labores de evitar el ingreso ilegal del tomate y otros productos a nuestro país. Dicen que el contrabando del tomate causa enormes perjuicios tanto a productores nacionales como a importadores legales.

“Peleamos contra este flagelo en forma desigual, ya que no tenemos el acompañamiento de las autoridades para combatir este delito tan infiltrado en nuestro mercado”, expresa la nota de la Asociación de Comerciantes e Importadores del Mercado de Abasto de Asunción (Acomaa), cuyos directivos son, entre otros, Aldo Villarreal, Arnulfo Villasboa, Cipriano Contrera, Víctor Sosa y Juan Villasboa.

Villarreal comentó que los tomates importados se ofertan en el Abasto a G. 120.000 la caja y los de contrabando a G. 105.000. “Así no podemos competir”, dijo, y agregó que los tomates que ingresan ilegalmente no cuentan con certificados fitosanitarios, por lo que también se pone en peligro la salud del consumidor. Indicó que el perjuicio es tanto para los importadores como para productores, con lo que una importante masa laboral se ve afectada por este flagelo.

Manifestó que los importadores están conformes con la cantidad de Afidi (Acreditación Fitosanitaria de Importación) que otorga en forma gradual actualmente el Senave para la importación del tomate a fin de cubrir la demanda del mercado local.

Tanto importadores como horticultores se han quejado en reiteradas ocasiones de que gran parte del contrabando ingresa por el río Paraguay, donde el control es ejercido por la Armada. Representantes de esta institución asisten a las reuniones semanales en el Senave, donde se comprometen a extremar los controles, pero en la práctica sigue campante el contrabando.