Gobierno reconoce que sin subsidio pobreza extrema se dispararía 25%

Los subsidios vía Tekoporã y Adultos Mayores constituyen una de las principales herramientas del Gobierno para evitar que la pobreza extrema se dispare en 25%. Esto deja en evidencia las pocas acciones encaradas a la par para que la gente en realidad salga de esta condición.

La pobreza extrema afecta a 387.242 personas en el país; el 83% de estas vive en zonas rurales, lo que equivale a 320.069; mientras que en las zonas urbanas están 67.173 personas, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) 2016 que dio a conocer el último viernes la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC).

El año pasado 26.486 personas más se situaron en la línea de extrema pobreza o se convirtieron en indigentes, ya que sus ingresos per cápita no alcanzan para cubrir el costo de una canasta mínima de consumo alimentario, que equivale a G. 214.690 mensual en el área rural y G. 235.088 en el sector urbano.

La lucha contra la pobreza, al parecer, depende en gran medida de estos subsidios pagados por el Estado ya que, según lo dijo el ministro de la Secretaría Técnica de Planificación (STP), José Molinas, sin estas transferencias automáticamente aumentaría la pobreza extrema en un 25%.

Con este panorama están en duda los resultados reales que pudieran tener otros programas encarados por el Ejecutivo en ese sentido.

A pesar de que los fondos transferidos a las familias pobres provienen de los impuestos que paga la ciudadanía, el Gobierno lo utiliza como parte de sus campañas políticas para las próximas elecciones y esto se puede ver en los avisos publicitarios difundidos a través de los medios de comunicación.

Los analistas económicos coinciden en que, en los últimos años, desde el sector gubernamental no se hizo nada para aumentar la productividad del país y lograr la creación de más empleos para reducir la pobreza, ya que el mero crecimiento económico no alcanza.

Esto teniendo en cuenta que el aumento de la pobreza se da en un año en que el producto interno bruto (PIB) creció 4,1%.

Al respecto, las críticas apuntan a que el Ejecutivo más bien prioriza la politiquería antes que frenar este flagelo.

No obstante, el ministro Molinas indicó que el desafío final es el aumento del ingreso laboral y que esto se da con proyectos productivos, con acompañamiento técnico y que, en ese contexto, están acompañando a las familias, desarrollando proyectos productivos con el sector privado para generar cadenas de valor sostenibles, entre otros.

La pobreza ya afecta a 1.949.272 personas, es decir, al 28,86% de la población del país, lo que representa un incremento de 2,3 puntos porcentuales con relación al año 2015, de acuerdo con los datos oficiales. El número de pobres aumentó 180.382.

Están en la línea de pobreza aquellos paraguayos que residen en los hogares cuyos ingresos per cápita son inferiores al costo de una canasta básica de consumo estimado para dicho año, que en el caso del sector urbano equivale a G. 630.525 mensual y para el sector rural representa G. 446.798.

Los últimos datos que dio a conocer el Ministerio de Hacienda indican que al mes de mayo 178.163 adultos mayores reciben la pensión alimentaria en forma mensual. La asignación para cada beneficiario asciende a G. 491.127. La pensión alimentaria se otorga a adultos mayores de 65 años y más que viven en situación de pobreza.

Por su parte, de acuerdo con los informes de la Secretaría de Acción Social (SAS), a través del programa Tekoporã se subsidia a 140.414 familias, equivalente a 660.765 personas, que viven en el país en situación de pobreza y vulnerabilidad. El monto abonado varía y va desde G. 130.000 hasta G. 250.000.