Transformación

La transformación que se planifica para Alberdi, rescatando a uno de los distritos más olvidados por el Estado paraguayo, es la que necesita el departamento de Ñeembucú en todo su territorio. La pequeña ciudad del norte, aislada y periódicamente inundada, sobrevive hasta hoy del oxígeno que le proporciona su relación comercial con la capital de la provincia de Formosa.

Su camino de acceso no puede ser más precario y desde hace casi un año los pasajeros deben ineludiblemente recurrir a canoas y lanchas para llegar a la zona urbana. Peor es el camino que lo une con la capital departamental, Pilar, que es una unión de vías internas de varias estancias del sur, que obligan a los automovilistas a “paradas obligadas” en las 20 tranqueras que deben ser abiertas y luego cerradas para seguir viaje.

El muro de contención, de ser un dique que garantizaba la seguridad de las 10.000 almas que viven en el lugar, pasó a ser una trampa mortal para los alberdeños, por falta de mantenimiento. Adicionalmente, el pontón de la ANNP, que recibe a miles de formoseños que acuden atraídos por la diferencias de precios entre ambas orillas, es un reflejo de la desidia de las autoridades paraguayas.

En medio de tantas limitaciones, la suerte de los alberdeños parece haber dado un giro importante e inesperado. En poco tiempo el gobierno central anunció una serie de obras que tienen como principal beneficiaria a la ciudad fronteriza. La endeble defensa será reemplazada por una costanera similar a la que lucen otras ciudades del país y el proyecto incluye un mejoramiento de la zona portuaria.

Se suman a estas obras otras dos que son más trascendentes aún. El asfaltado que unirá Alberdi con Asunción, actualmente en plena ejecución. Y la pavimentación de la vía Alberdi-Pilar, que incluye un puente sobre el río Tebicuary, en proceso de licitación. Estas obras marcarán el fin del aislamiento del norte de Ñeembucú.

La suerte de Alberdi espera y merece el resto de Ñeembucú. Esperemos que estas inversiones sean el inicio de la reivindicación de un departamento castigado por la naturaleza, la guerra y la desidia de las autoridades. Que a este paso al frente acompañen otros que vayan rescatando del olvido a los distritos del Ñeembucú histórico y marginado.