Capital intangible

Si caen los precios en el mercado internacional por las ventas de commodities, la economía del país se resiente y, viceversa, el auge es notorio si los precios están altos. A este comportamiento cíclico está expuesto el Producto Interno Bruto (PIB) en el orden de casi el 60 por ciento por su composición agropecuaria.

La economía nacional depende en demasía de factores aleatorios como el clima y el precio. Supeditadas las economías a los recursos naturales, el crecimiento resulta muy difícil de consolidar con mejores ingresos salariales.

Afortunadamente, el capital intangible que no es físico sino del conocimiento e institucional es capaz de remediar las amenazas que penden sobre nuestro país. Además del capital producido por las máquinas, equipos e infraestructura, el capital intangible es un modo de redimir a los pueblos que por siglos soportan el asedio de la pobreza y el desempleo, empujándolos fuera de la competitividad internacional.

El capital intangible se encuentra en la creatividad e innovación de los individuos y empresas que únicamente puede darse mediante un sólido y firme Estado de Derecho acompañado de una educación de calidad.

Los estudios en este sentido son contundentemente probatorios. Ese capital intangible representa a la fecha el 80 por ciento de la riqueza mundial.

Los bienes intangibles no son observables, pero sus intercambios acarrean altos valores entre oferentes y demandantes, como los derechos de propiedad intelectual, las investigaciones, las franquicias, marcas, patentes, pasando por la capacidad de trabajar en equipo, hasta abarca el renombre y prestigio de una empresa, entre otros.

El capital intangible se crea desde el imperio de la ley, con normas jurídicas predecibles y con autoridades confiables por su preparación y honestidad. Es una oportunidad brillante para un país como el nuestro compuesto en su mayoría por jóvenes; siendo, desde luego, los gobernantes quienes deben ser los primeros en tomar nota de esta tendencia planetaria.

No hay de otra, hay que garantizar la supremacía constitucional y la propiedad privada, contar con un sistema tributario eficiente, promover una educación de excelencia y no interferir con ridículas burocracias la apertura de empresas, otorgando facilidades para hacer negocios en el sector formal. El capital intangible es riqueza para las naciones.