Carmen del Paraná se proyecta como ciudad turística

Las autoridades municipales trabajan para dotar a esta localidad de más comodidades y atractivos para atraer a los visitantes durante todo el año.

En un año, la apacible ciudad de Carmen del Paraná pasó de ser casi desconocida para los veraneantes a convertirse en uno de los destinos preferidos para las vacaciones. Este impulso se notó en gran medida durante este verano, en que la cantidad de visitantes aumentó considerablemente, en comparación a los años anteriores.

El boom de Carmen del Paraná como destino turístico y de relax despegó el año pasado, con la concesión de las playas y el surgimiento de las primeras posadas turísticas que atrajeron a unos 7.000 vacacionistas entre diciembre de 2015 a marzo de 2016. Para este año, se prevé que unos 9.000 visitantes lleguen en este mismo periodo hasta esta urbe a disfrutar de sus playas, sus calles limpias y ordenadas, y su vida apacible y tranquila, en medio de una naturaleza pródiga, a orillas del río Paraná.

Sandra Velázquez, secretaria de Desarrollo y Turismo de la Municipalidad de Carmen del Paraná, indica que los aspectos que hacen la diferencia para que muchos prefieran vacacionar en esta ciudad es la seguridad, la tranquilidad y, por sobre todo, la hospitalidad de los pobladores.

"En otras ciudades veraniegas se experimentó una disminución de la seguridad debido a la aglomeración de personas; en cambio, eso no se da en Carmen del Paraná, pues a pesar de que aumentó en gran medida el número de visitantes, seguimos manteniendo la tranquilidad y la seguridad que la hacen ideal para aquellas personas que quieren disfrutar y relajarse".

Velázquez indica que la mayor fortaleza de Carmen sigue siendo la Costanera de 9 kilómetros y la playa Tacuary, que atrae a cientos de visitantes, aunque mayormente en verano, por lo que la Municipalidad local busca atractivos que también puedan atraer a los turistas durante los meses de temporada baja.

"En este sentido, queremos ampliar el circuito del que disponemos hasta ahora en la ciudad, como la visita al Museo del Ferrocarril e incluir otros como el recorrido por las iglesias, con la visita a la capilla de la comunidad polaca, que es muy numerosa y ha ejercido mucha influencia en el desarrollo y las costumbres de nuestra comunidad, por ser muy emprendedora", señala.

Comenta que pretenden incluir un tour por los tres ingenios arroceros con que cuenta la ciudad (Molino El País, Agro Zafra y Arrosur), y la planta de agua, aunque también apuntan a organizar una serie de eventos conmemorativos de fechas importantes para Carmen del Paraná, como la celebración de la Batalla de Tacuary, durante el mes de marzo, festivales por la santa patrona, en abril. Asimismo, incluirán como un gran atractivo la jornada de pesca deportiva que organiza el Club de Pesca de Carmen por el aniversario de la ciudad, así como las festividades de la comunidad polaca, en los meses de mayo y agosto, como opciones para atraer a más visitantes durante todo el año.

Una falencia que aún debe solucionar la Municipalidad de Carmen para convertir a la ciudad en un destino turístico por excelencia es la apertura de más locales gastronómicos para los visitantes. Por eso, alientan a la comunidad a abrir restaurantes alternativos, que ofrezcan, por ejemplo, platos novedosos y típicos de las colectividades extranjeras que se asentaron en esta localidad, como la polaca, ucraniana, alemana, rusa y otras.

Hasta el momento, Carmen registra un notable aumento en la cantidad de posadas en las que los visitantes pueden pernoctar, 16 en total. Cuatro de estos albergues fueron inaugurados la semana pasada por Marcela Bacigalupo, ministra de Turismo. Los precios por persona y hospedaje varían entre G. 80.000 a G. 100.000 por persona y por noche, sin o con desayuno; los niños menores de 10 años pagan la mitad.

Un detalle que la Comuna debe tener en cuenta es la limpieza constante de la playa o tomar medidas para que los bañistas no arrojen sus desperdicios a la arena, con la disposición de más basureros o con medidas similares a las adoptadas en Encarnación, que decidió multar a los que ensucian los sitios de esparcimiento frente al río.